Salamanca vivió este fin de semana un acontecimiento histórico. El Encuentro Nacional de Cofradías culminó con la primera procesión magna de la ciudad, una oportunidad para contemplar en un mismo recorrido algunas de las tallas más relevantes.
Los conjuntos que participaron en la procesión permanecieron durante varios días en la Catedral, donde atrajeron a numeroso público. “Eso quiere decir que somos una Semana Santa realmente viva y dinámica”, explica Francisco Hernández Mateo, presidente de la Junta de Semana Santa de Salamanca.
Salmantinos y visitantes compartieron una cita en la que el mundo cofrade fue protagonista. Exposiciones y hasta catas de incienso formaron parte de una programación que permitió acercarse también a tradiciones de otros lugares.
Una cita que es también reflejo del denominado turismo religioso. En España, casi cuatro de cada diez viajeros se mueven por motivos espirituales. “El turismo religioso no solamente está en auge, sino que se genera como una necesidad. El turismo, al final, es una experiencia”, señala Israel Muñoz, coordinador de la Red de Ciudades Huellas de Teresa de Jesús.
Y el impacto se dejó notar también en Salamanca. La ciudad colgó el cartel de completo y el precio de las últimas habitaciones disponibles llegó incluso a duplicarse durante un fin de semana marcado por la primera procesión magna de la ciudad.