XIV Feria de Teatro de Castilla y León

Un emotivo tributo a Urdiales en el arranque del certamen

  • Teatro Corsario representó 'El gran viaje' en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal
  • Se levanta así el telón a cinco días de celebración escénica

César Combarros / ICAL

La XIV Feria de Teatro de Castilla y León levantó este martes el telón en el abarrotado Teatro Nuevo Fernando Arrabal de Ciudad Rodrigo con la emoción a duras penas contenida. El gran viaje es una selección de escenas de ocho de los montajes alumbrados por el fallecido Fernando Urdiales, donde sus compañeros 'corsarios' recuperan y homenajean la esencia humana y escénica del dramaturgo vallisoletano, fallecido el pasado diciembre tras una "inexorable enfermedad", como recordó desde el escenario el alcalde de Ciudad Rodrigo, Javier Iglesias.

El público, que respondió de forma masiva a la convocatoria, dispensó un recibimiento especialmente cálido al montaje, que comenzó un vídeo con declaraciones del propio Urdiales recordando su trayectoria, antes de que, acompañados de un trío de cuerda y viento, los actores recuperaron una selección de escenas de obras como 'A la caza del snark', 'Celama', 'Titus Andrónicus', las 'Comedias rápidas' de Poncela, 'Edipo Rey', 'Coplas a la muerte', 'La vida es sueño' o 'Pasión', donde oscilando entre el humor y la tragedia, recorrieron espectros temáticos desde el amor hasta el absurdo, pasando por el mundo de los sueños, el inexorable destino y la muerte.

Quizá los espectadores recordaban los estrechos lazos que han unido a la compañía con la feria desde sus inicios, en 1998. En aquella ocasión el grupo liderado por Urdiales fue una de las 17 compañías que participó, poniendo en escena 'Vampiria', pero su colaboración con la nueva aventura que estaba cobrando forma en el suroeste de la Comunidad no se limitó a aquella función.

Como recuerda Luis Miguel García, uno de los 'corsarios' que han pertenecido al a compañía desde sus inicios, cuando Cívitas Animación Teatral recibió el encargo de poner en marcha la feria contactó con el añorado Urdiales. La carga de trabajo en aquel momento impidió que la compañía se involucrase en el proyecto cuanto hubiera querido, pero desde entonces han sentido el certamen mirobrigense como propio. "Quizá no soy demasiado objetivo, pero la Feria es algo fundamental para las compañías, los críticos y los profesionales de Castilla y León. Aporta un valor añadido, como demuestran todos los estudios, y ha contribuido a la tarea de dignificar este bellísimo oficio", apunta.

Toda una vida en el escenario

Para Luis Miguel García, como para los que se subieron al barco corsario desde el inicio, la aventura ha supuesto, por el momento "el 70 por ciento de nuestra vida". Por ello, 'El gran viaje' supone recordar hablar "los sudores, los sinsabores y sobre todo las alegrías" que han ido disfrutando en el camino de un viaje que les ha ensañado también "a ser mejores personas", algo que para García "siempre honrará a Fernando, que fue el pionero".

'El gran viaje', que con algunos retoques de producción se incorpora desde ya al repertorio de la compañía, escenifica las ideas e imágenes que recorren los espectáculos de Fernando Urdiales, desde el amor hasta el absurdo, pasando por las relaciones de conflicto paterno-filiales, hasta los muchos significados del sueño, del destino y de la muerte. El espectáculo, que se pudo contemplar este martes en Ciudad Rodrigo (por segunda vez, tras su estreno en el festival de Olmedo), resume la esencia de una trayectoria de casi treinta años envuelta, con una dramaturgia tan sencilla como efectiva, en la idea del continuo viaje. Es una vuelta al principio, es volver a empezar, es Fernando Urdiales, con sus contradicciones y sus ambivalencias, despidiendo con ironía la primera función de 1982.

En el montaje, como reconoce García, no sólo sobrevuela de forma constante la figura del fundador. "No sólo Fernando pivota ahí alrededor de nosotros, están nuestras propias vidas y las de los muchos amigos que se han sumado a nuestro viaje a lo largo de los años", detalla.

Con el público ganado de antemano, el espectáculo discurre entre fragmento y fragmento con una profunda carga emocional, como no puede ser menos en "un oficio tan hermoso como éste, y que cuesta tanto sacar adelante". Y así, llega el desenlace, mientras suena una canción de 'Coplas por la muerte de su padre' que Urdiales adoraba, a la vez que se despliega un barco como diciendo: "Navegamos Fernando, tranquilo".

Y es que los integrantes de Corsario están dispuestos a llegar hasta el final de la travesía, que todavía queda muy muy lejano en el horizonte: "Queremos que Corsario siga siendo Corsario, una compañía donde la mayor parte de la gente permanece mucho tiempo con nosotros, que tiene una forma de hacer, una estética y unos componentes que te identifican delante del público. Eso es difícil de llevar a cabo ahora. Sobre todo porque los condicionantes externos son muy complicados por el funcionamiento actual del mercado y de las propias administraciones. Yo digo que estamos volviendo a 1986 en muchas cosas", lamenta García antes de asegurar que no van a tirar la toalla.