Termina el Puente del Pilar y miles de conductores emprenden el camino de regreso a casa. Un momento en el que mantener la calma al volante resulta fundamental. Un frenazo inesperado, una maniobra brusca o un vehículo que se acerca demasiado pueden provocar una reacción desproporcionada y poner en peligro la seguridad vial.
La Guardia Civil advierte de que el propio vehículo puede favorecer determinados comportamientos agresivos. “Cuando uno va dentro de su vehículo, goza de un cierto anonimato y parece que hay cierto halo de impunidad”, explica Juan Carlos Nogueiras, jefe del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil.
Porque prevenir accidentes no depende únicamente de respetar las normas de circulación. También es importante controlar nuestras reacciones. Una mirada desafiante o una maniobra interpretada como una provocación pueden desencadenar situaciones de extrema gravedad. “Pueden acabar con unos apuñalamientos, que no es la primera vez, o unas lesiones importantes. Y una persona que no conocías de nada y con la que tan solo te has cruzado un segundo, ¿por qué va a tener que cambiar tu vida por una mala decisión?”, advierte Nogueiras.
No siempre conocemos las circunstancias que atraviesa el conductor que tenemos al lado, pero sí podemos decidir cómo responder a su comportamiento. “No tiene un buen día, pero lo que no podemos hacer nosotros es escalar esa agresividad”, insiste el responsable de Tráfico.
Por eso, en esta operación retorno, la recomendación es evitar cualquier enfrentamiento y mantener la prudencia. Porque la seguridad vial es una responsabilidad compartida y, en la carretera, conservar la calma también puede salvar vidas.