Castilla y León Televisión
La localidad burgalesa de Fuenteodra se ha convertido en el epicentro de la resistencia cultural del medio rural. La Iglesia de San Lorenzo Mártir ha acogido la primera escuela para campaneros de la provincia, una iniciativa impulsada por la Asociación Cultural Manapites en colaboración con los Campaneros de Burgos.
En esta primera convocatoria, un total de 12 alumnos han tenido la oportunidad de conectar con el toque manual de campanas, una disciplina que tradicionalmente regulaba la vida cotidiana de las comunidades y que hoy lucha por no desaparecer.
Un lenguaje sin partituras
A diferencia de otros instrumentos musicales, el toque de campanas carece de un sistema de escritura formal. Históricamente, se ha transmitido de forma oral y práctica de generación en generación. Los promotores de la escuela advierten de que el progresivo abandono de los pueblos y el fallecimiento de los mayores amenazan con silenciar definitivamente estos códigos, que servían para anunciar desde tormentas (el toque de tentenublo) hasta el fallecimiento de los vecinos.
Formación exclusiva y relevo generacional
El formato del curso se ha diseñado de manera personalizada, limitando las sesiones a seis alumnos para garantizar un contacto directo y seguro con los bronces. El objetivo final de este taller de iniciación, que continuará con módulos de perfeccionamiento, es garantizar el relevo de un arte que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.