Los pediatras alertan de que dos de cada diez niños sufren sobrepeso en España y piden un compromiso colectivo

La Asociación Española de Pediatría señala el sedentarismo y los malos hábitos de alimentación como desencadenantes de problemas articulares, cardiovasculares y psicológicos desde edades tempranas

Ana Martínez

La obesidad infantil se ha consolidado como un problema de salud pública de primera magnitud en España, donde dos de cada diez menores sufren sobrepeso. Según los datos epidemiológicos actuales, el 23% de los niños en el ámbito nacional presenta sobrepeso y aproximadamente el 15% padece obesidad, motivado principalmente por un estilo de vida crecientemente sedentario, el acceso temprano a las nuevas tecnologías y una ingesta calórica inadecuada. En Castilla y León el impacto es sensiblemente inferior, afectando a uno de cada seis menores.

Consecuencias sobre el desarrollo físico y el metabolismo

Desde la Asociación Española de Pediatría, el especialista Julio Álvarez ha explicado que el exceso de grasa corporal actúa como una carga continua que compromete directamente la estructura ósea y muscular del niño, incrementando el riesgo de lesiones y reduciendo drásticamente su capacidad cardiorrespiratoria. Asimismo, el experto ha advertido de que la acumulación adiposa progresiva termina afectando al funcionamiento de órganos vitales como el corazón, los riñones, el hígado y el páncreas, acelerando su deterioro y provocando un envejecimiento prematuro de los tejidos.

Afección en el bienestar emocional y la salud mental

A las implicaciones estrictamente biológicas se suma el impacto psicológico derivado de esta patología crónica multifactorial. Tal y como ha precisado el portavoz de la entidad médica, esta afección influye de manera directa en la esfera emocional de los menores, manifestándose mediante una reducción sustancial de los niveles de autoestima, episodios de ansiedad, cuadros de tristeza e incluso procesos depresivos.

La importancia decisiva de los primeros 1000 días

Ante este escenario, los profesionales sanitarios inciden en que la prevención primaria constituye la herramienta más eficaz frente a la complejidad que representa el tratamiento de la enfermedad una vez consolidada. Para ello, los expertos señalan como una fase crucial el periodo comprendido entre la concepción y los dos primeros años de vida —los denominados primeros 1000 días—, etapa en la que el organismo presenta una mayor sensibilidad para asimilar y consolidar cambios permanentes en el estilo de vida.