El 'Doñana salmantino'

Una balsa de riego de 400 hectáreas entre Campo de Peñaranda y Villar de Gallimazo se convierte en refugio permanente de aves migratorias e impulsor del turismo sostenible

Paco Gómez

A menos de 35 minutos de la ciudad de Salamanca, cerca de Peñaranda, se extiende el Azud de Riolobos, un auténtico mar interior que en origen nació como balsa de riego pero que hoy alberga un valioso ecosistema. Sus 250 hectáreas inundadas ofrecen una garantía clave frente a la sequía: la presencia constante de agua, alimentada de forma continua por el río Tormes.

Ruta migratoria y turismo respetuoso

Su llenado reciente no ha impedido que se convierta de forma rápida en un punto estratégico dentro de las grandes rutas migratorias de multitud de especies, como las llamativas espátulas. Para proteger e impulsar este enclave de 400 hectáreas de superficie total, investigadores, ornitólogos, pescadores y fotógrafos han creado la Asociación Azud de Riolobos. El objetivo principal del colectivo es consolidar la infraestructura existente para posicionar a la comarca como referente del turismo sostenible y de la observación de naturaleza.