La Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid acoge hasta el próximo 19 de julio la muestra 'Del tebeo al cómic. Un acercamiento a los dibujantes, guionistas, editores y publicaciones de historietas en Valladolid (1936-2015), un homenaje a todos los artistas vallisoletanos que contribuyeron con sus aportaciones a engrandecer la historieta.
Del 'TBO' y de otras revistas hoy casi olvidadas bebían los miembros más antiguos de la primera generación de autores vallisoletanos de la historieta a partir de la Guerra Civil, entre los que cabría identificar a Ito y Chuchi. Otras publicaciones, como las míticas 'Aventurero' (1935), 'Flechas y Pelayos' (1938) y 'Chicos' (1938), alimentarían las ansias de aventuras de los por entonces chavales“Manuel Zataraín, Manuel Gago, Jorge Alonso García, Jesús Redondo y Felipe Jiménez de la Rosa.
Más tarde serían los cuadernillos de 'El Guerrero del Antifaz' (1944), 'Hazañas Bélicas' (1948), 'El capitán Trueno' (1956) y 'El Jabato' (1958), entre otros, los que llamarían la atención de los jóvenes nacidos en los 40 y 50, como sería el caso de los hermanos Fresno. Los nacidos en los sesenta, sin embargo, vivirían en vivo y directo el boom del cómic de finales de los setenta y principios de los ochenta, con títulos señeros como 'Tótem' (1977), '1984' (1978), 'Creepy' (1979), 'Metal Hurlant' (1981) y 'Cairo' (1981). César Esteban, Corominas, Rafael Vega (Sansón) y José María Nieto serían algunos de los nacidos en esta década.
David Aja, Raúl Allen y Javier César Niño, sin embargo, serían testigos de la decadencia de estas revistas y del afianzamiento en el mercado español de los superhéroes, que no tardarían en enfrentarse en los quioscos con otros héroes surgidos del éxito de los seriales televisivos provenientes del Japón. El ánime y el manga seducirían a Cristina Ortega y Henar Torinos, las más jóvenes representantes de la historieta realizada por autores de nuestra tierra.
A diferencia de otras provincias españolas, como Madrid, Valencia o Barcelona, Valladolid nunca ha contado con empresas que se sintieran atraídas por la edición de historietas, de tebeos. Sólo esporádicamente, y casi siempre desde el mundo de la fanedición, desde el sector de los aficionados, se ha intentado llenar un espacio que de otra forma habría quedado casi yermo en lo referente a la industria del tebeo.
Sin embargo, y pese a lo afirmado, esta tierra ha sido la cuna de algunos de los más meritorios artistas del noveno arte. Nombres como Ito, Chuchi, Manuel Zataraín “Zata”, Manuel Gago, Jesús Redondo, Jorge Alonso García, De La Rosa y Fresno's son claros representantes de una primera generación de creadores de historietas, de un tiempo en el que los tebeos inundaban con sus polícromas portadillas los numerosos quioscos y puntos de venta existentes en el país, alcanzando tiradas y una difusión entre la población hoy impensables.
Los de César Esteban, Sansón, José María Nieto y Enrique Jiménez Corominas, forman parte de una generación intermedia; ellos vivieron el “boom” de los años ochenta, pero también el declive de las revistas de cómics que se produjo en los noventa, cuando los quioscos empezaron a dejar de exhibir en sus vitrinas los tebeos que les habían adornado hasta esos momentos.
Por último, los de David Aja, Raúl Allen, César Niño, Cristina Ortega y Heni-Chan, claros embajadores de una nueva generación de hacedores de viñetas, que intentan con su buen hacer abrirse paso en el cada vez más competitivo mercado editorial nacional, en el que se publican mensualmente una gran cantidad de títulos pero con tiradas excesivamente reducidas, muy alejadas de las de hace décadas.
La exposición también alude a los fanzines vallisoletanos, modestas publicaciones que sirvieron a muchos jóvenes aficionados al noveno arte para dar alas a su fantasía e imaginación a través de títulos tan recordados y ya míticos como 'La Criatura', 'Tundra', 'Tintachina', 'El Prodigio', 'Maestros de la Historieta' o 'L.S.D.'.