Los apicultores están que echan humo y es que cada temporada vuelven menos inquilinas a sus colmenas. En el mercado hay tres plaguicidas que se utilizan para tratar las semillas antes de su siembra. El rastro que dejan en el polen y en el néctar es lo que más perjudica a las abejas.
Ante ello la intención del Ejecutivo comunitario es comenzar a prohibir su uso en los cultivos que más atraen a estos insectos: maíz, colza y girasol. En el lado opuesto, los fabricantes de esos productos fitosanitarios. Califican la medida como desproporcionada y politizada.
Aunque los pesticidas sometidos a examen están autorizados en la Unión Europea, ya hay varios paises que no permiten su uso como Alemania, Italia o Francia.