Javier del Real, el coreógrafo que demuestra que sí se puede vivir de la danza tras 37 años en los escenarios

Tras triunfar en escenarios nacionales e internacionales y dirigir su propia compañía durante 17 años en Gran Canaria, el bailarín abulense regresa a su tierra para formar a nuevas generaciones de entre 4 y 85 años

Marta Herrero

Existe la creencia popular de que determinadas trayectorias artísticas carecen de estabilidad laboral o proyección económica a largo plazo. Sin embargo, la trayectoria del bailarín y coreógrafo abulense Javier del Real constituye un ejemplo directo de sostenibilidad profesional en el ámbito de las artes escénicas, sumando ya 37 años dedicados de manera ininterrumpida al mundo del baile.

Un recorrido internacional en grandes escenarios

La formación y posterior recorrido profesional del artista le llevaron a dar sus primeros pasos de relevancia en el Teatro Real de Madrid, para continuar más adelante su carrera en escenarios de Málaga, Francia y Miami. Posteriormente, fijó su residencia durante 17 años en las Islas Canarias, donde estuvo al frente de su propia escuela de formación y compañía de danza antes de emprender el retorno a Castilla y León.

El valor del prestigio en la docencia

Según ha trasladado el propio coreógrafo, contar con una trayectoria profesional consolidada supone un aval clave a la hora de emprender en el ámbito educativo, pues respalda la confianza de los alumnos que buscan formarse junto a profesionales en activo. Con su regreso a Ávila, el bailarín busca transmitir esa experiencia acumulada a quienes desean dedicarse al baile o profundizar en esta disciplina.

Inclusión y danzaterapia en Ávila

El proyecto docente que lidera en la actualidad acoge a un perfil de alumnado ampliamente heterogéneo, que abarca desde la infancia, con niños de cuatro años, hasta la tercera edad, contando con alumnas de hasta 85 años. A través de este abanico intergeneracional, las clases no solo impulsan la técnica artística, sino que incorporan los beneficios de la danzaterapia en la capital abulense.