Hay 143 plazas de policía local en Castilla y León

Más de mil aspirantes afrontan las pruebas físicas de la convocatoria de la Junta para acceder a una de las plazas

Ana Rayaces

Entrar en la Policía Local no es solo cuestión de estudiar. Los exámenes son importantes, pero las pruebas físicas también se convierten en una parte clave del proceso. Más de mil aspirantes optan a una de las 143 plazas convocadas por la Junta de Castilla y León.

Los candidatos tienen que superar cuatro ejercicios. Primero, una prueba de velocidad; después, salto de longitud y lanzamiento de balón; y, para terminar, una carrera de un kilómetro. “La gente suele caer en el balón, sobre todo las mujeres. Es la prueba que, desde mi punto de vista, les resulta más complicada”, explica Marta Blanco, presidenta del tribunal.

Son tres días de pruebas y de muchos nervios, porque superarlas es imprescindible para continuar en el proceso de selección. “No son pruebas olímpicas, son pruebas que se pueden conseguir con entrenamiento y esfuerzo”, señala Julia González, superintendente jefe de la Policía de Valladolid.

De los más de mil aspirantes iniciales, se calcula que unos 700 superarán esta fase. Una reducción que no se debe únicamente a quienes no consiguen las marcas exigidas. “Mucha gente no se presenta. Echa la solicitud, es admitido y luego resulta que tenemos un 30% que suspende o no llega a presentarse”, explica Marta Blanco.

Quienes superen las diferentes fases continuarán avanzando en un proceso de selección que terminará en diciembre con el reconocimiento médico.