El director regional de Onda Cero y Antena 3 Televisión, Ignacio Fernández Sobrino, apeló a la autoestima de los palentinos para legar a las generaciones futuras una ciudad mejor, a la vez que destacó los valores y la calidad de vida de la que disfruta la capital palentina. Fernández Sobrino también aprovechó su pregón literario de las Fiestas de San Antolín 2019 declamado esta tarde en el Teatro Principal para reivindicar la tauromaquia y el papel de la radio. Además de las autoridades municipales, el acto contó con la presencia del vicepresidente, portavoz y consejero de Transparencia, Ordenación del Territorio y Acción Exterior, Francisco Igea.
El periodista reconoció que los palentinos carecen de la capacidad de otras tierras para acentuar su identidad, "no tanto ya en lo político, que es poco relevante, sino en lo instrumental, en fortalecernos en lo nuestro", por lo que les reclamó que eleven su autoestima y su exigencia, ya que el reto que deben afrontar no es otro que "legar al futuro algo que perdure aunque sea en nuestro ámbito".
A su vez, explicó que sus años fuera de la ciudad le han permitido valorar más lo que Palencia tiene y lo que le falta y "darme cuanta que lo pequeño es grande si se empeña; que a veces el tamaño es un problema para eso de vivir; que vivir bien es el objetivo de todo ser humano y en Palencia se vive de maravilla, algo de lo que nos haremos conscientes cuanto estemos lejos de Palencia".
En su pregón también reivindicó la importancia de los toros. "Lo más genial y genuino de las fiestas en España son los toros. Y en la tierra de Marcos de Celis, que nos dejó el año pasado, El Regio, Pedrito de la Cruz, Roberto Antolín, entre otros, quiero reivindicarlos y reivindicar la fiesta".
Además, Fernández Sobrino explicó que conociendo el campo, sus dehesas y la reses, comprendió el valor de una práctica "genuinamente nacional y generacional, que dota de contenido a la mayoría de los festejos en España y también los sanantolines. Que nunca nos falten los toros y que sepamos profundizar en el valor de su cultura milenaria, la pertinencia de su vigencia científica y ese concepto sofisticado de la belleza a medias entre el hombre y la naturaleza".
En su pregón también tuvo espacio para evocar recuerdos de la infancia, de su colegio -Sindicatos Católicos- del circo Atlas, con los hermanos Toneti; de la noria de la feria; de las tómbolas, de las salchichas de ‘Las Mercedes’ o del kiosko del señor Manolo, que vendía chicles Dunki con premio de un soldadito. "Eran los sanantolines de mi infancia, con barbas dulces y pepinillos agraces, aires de libertad. En cierto modo era todo un oxímoron".
A su vez, repasó a la evolución de la ciudad y de las fiestas en las última décadas, recordando locales míticos como Los Yodis, el Monterrey o la Ribera, y bares de la época, y tampoco faltaron su recuerdos al ‘tren burra’ y lo que acabaría por convertirse en su profesión. "Mi infancia son recuerdos de aquella Palencia respecto de la que no nos hacíamos preguntas, de modo que la vivíamos mucho y la conocíamos poco", pero su infancia también fueron los recuerdos de la radio, de La Voz de Palencia.
En este sentido, defendió la vigencia y el papel de este medio de comunicación. "La radio es la vida, pide permiso para entrar cada mañana en nuestra vida y cuando lo consigue, sea hablando o cantando se hace un huequito en los intersticios de la vida, entre el salón y el cuarto de baño, por ejemplo; o acurrucado el aparato en la colcha del sillón, o sobre la cómoda o en el coche mismo. Y la radio es la fortaleza de la palabra y creo que para Palencia Onda Cero, la Cope, la Ser, actuamos como un repositorio de sensaciones, promisorio, sin el que la ciudad, la provincia, no serían entendidos".
Por último, también resaltó la estrecha relación entre la prensa y las fiestas y recordó la figura de Gonzalo Ortega, "la quintaesencia de una generación de periodistas locales que elevaron lo cotidiano a la rutilante categoría de noticia de apertura".