La muerte súbita se ha convertido en un problema de salud crítico en España, registrando 35.000 fallecimientos al año. Este evento se define como una pérdida inesperada de la vida que ocurre dentro de la primera hora desde la aparición de los síntomas, siendo el 85% de los casos de origen cardiovascular. Factores como el envejecimiento de la población y el aumento de la obesidad han agravado esta situación.
Impacto de la dieta y el género
La pérdida de la dieta mediterránea es una de las causas principales señaladas por la Asociación Española de Cardiología. Por ejemplo, en zonas como Castilla y León, el menor consumo de pescado y aceite en comparación con las regiones costeras o el sur influye negativamente en la salud cardíaca.
Por otro lado, aunque es más frecuente en hombres, la preocupación crece entre las mujeres. Estas tienden a infravalorar los síntomas, lo que retrasa la petición de ayuda médica y empeora drásticamente las probabilidades de un tratamiento efectivo. A pesar de estos retos, España destaca en Europa por haber mejorado significativamente la detección y clasificación de estos eventos.