El silencio forma parte del día a día de Soledad. Perdió a su pareja hace dos años, sus hijos viven lejos y apenas tiene compañía. Pero cada jornada hay una llamada que rompe esa rutina.
Al otro lado del teléfono, una conversación para saber cómo está, qué necesita o simplemente cómo se siente.
Los operadores lo tienen claro: en apenas unos minutos pueden conseguir que una persona afronte el día de otra manera.
Son llamadas breves, pero constantes. Más de 1.400 cada día para atender a más de 5.000 usuarios.
Una respuesta frente a una realidad cada vez más presente. En Castilla y León hay más de 145.000 personas mayores que viven solas.
Porque, para muchos de ellos, una llamada a tiempo puede cambiarles el día entero.