Yeisel Abad es uno de los frutos más jugosos que ha dado la escuela cubana de atletismo en los últimos años. Un velocista capaz de recorrer los 100 metros en apenas 10.40. Si hubiese nacido en España su marca sería la envidia de la inmensa mayoría de nuestros especialistas en el hectómetro. Su palmarés también resulta impresionante. Cuenta con siete medallas en diversos campeonatos de índole internacional.
Pero esta apasionante historia esconde también un asombroso lado humano. Yeisel es sordo, viudo y con un hijo de 9 años. Por si fuera poco, desde hace tiempo se siente discriminado por su discapacidad. A su juicio, en los últimos años ha sufrido un trato injusto en Cuba. Por ese motivo, este verano tomó la decisión más dura de su existencia. Decidió dejar atrás toda su vida anterior.
A finales de julio se desplazaba a Bulgaria, junto al resto del equipo cubano. Durante el mes de agosto se disputaban en Sofia los Juegos Sordolímpicos. Sin embargo, Yeisel aprovechaba una escala en París para fugarse rumbo a Valladolid. Aquí le esperaba una familia amiga.
Con ayuda de una intérprete de signos, Yeisel nos explica las dificultades que rodeaban su día a día en Cuba. “No había pistas en buenas condiciones para trabajar. Me dolían las articulaciones y no tenía fisioterapeutas que me ayudaran. Sufría un trato discriminatoria por parte de los responsables deportivos. Por eso, al final tomé la decisión de huir a España. Yo creo que aquí es donde yo puedo hacer mi carrera bien”, asegura.
El 22 de agosto, Yeisel pidió protección internacional en Extranjería. Ha solicitado asilo político en nuestro país. Por ahora, su solicitud ha sido admitida a trámite y eso le permite tener un Documento de Solicitante de Asilo, que le autoriza a vivir de forma legal aquí durante tres meses. Ahora espera que la Brigada Policial de Extranjería y Fronteras resuelva su caso. Si fallan a su favor podría quedarse en nuestro país, afiliarse a un club y empezar a competir de forma oficial.
Hasta que llegue ese momento, Isaac Viciosa se ha convertido en su padrino deportivo. “Si finalmente se regulariza su situación, yo le animaría a que participase con atletas normalizados para que pudiese competir en un Campeonato de España y podría estar en una final perfectamente”. Ahora, la carrera más dura de Yeisel se disputa en los despachos.