Los más de dos millones de nativos del barrio de Iztapalapa, en Ciudad de México, no pierden el entusiasmo y fervor para que algún día se reconozca ante el mundo como patrimonio cultural su tradicional y multitudinaria representación de la Pasión de Cristo, que este año celebra su 167 edición.
Como parte de los festejos de Semana Santa la delegación de Iztapalapa declaró patrimonio cultural la escenificación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret con la esperanza de que con este nuevo paso se agilicen los trámites ante la Unesco la incorpore a la lista representativa del patrimonio cultural intangible de la humanidad.