SOCIEDAD

El testimonio de un guardia civil que ha tenido dos intentos de suicidio: "En el Cuerpo no hay herramientas en las que apoyarse"

Su realidad es la de muchos compañeros de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Entre 2016 y 2020 se han registrado 57 suicidios en la institución

Este guardia civil oculta su identidad porque teme la repercusión que su testimonio pueda tener en la institución. La suya es una profesión de alto riesgo emocional, nos dice, pero en la que todavía no hay protocolos adecuados para atender a los agentes, para prevenir los suicidios y hacerlo salvaguardando su intimidad, sin que suponga una mancha en su expediente.

"A lo mejor has atravesado un servicio y has visto a un niño que ha muerto y no lo has gestionado bien, o un desahucio con el que no estabas de acuerdo", confiesa. En su caso, tuvo dos intentos de suicidio y, desde entonces, recibe atención psicológica externa. Según su experiencia, las actuaciones dentro del cuerpo no son suficientes.

Una equis en el expediente

Quiere compartir que en el cuerpo no hay herramientas en las que apoyarse y que no pueden decir que se sienten mal porque "les genera dudas". La incógnita principal es si esa baja psicológica puede afectar a su futuro profesional. "No hay esa certeza de que no vaya a quedar en el historial", sentencia el guardia civil. 

A todo ello se suma el estigma de no poder exteriorizar las emociones. Esta conducta levanta un muro para los que sí necesitan apoyo. "Se proyecta imagen de que no puedes padecer lesiones, sobre todo enfermedades mentales", comenta. 

Además, añade que los escasos protocolos les generan frustración y pide la instalación de armerías en los cuarteles para depositar las armas al finalizar el servicio: "Ese lapsus de tiempo de me tiro o no me tiro que tienes en otras formas de quitarte la vida, con el arma de fuego no lo hay".

Los agentes piden normalidad para una reivindicación común en todas las Fuerzas Armadas.