En nuestro día a día convivimos con infinidad de mitos sobre la alimentación que hemos dado por ciertos sin cuestionarlos. Para arrojar luz sobre estas falsas creencias, la nutricionista Julia Gallego analiza paso a paso tres de los mitos más extendidos.
1. ¿El azúcar moreno es más sano que el blanco?
La respuesta corta es no. Tal como explica Julia Gallego, el azúcar moreno es prácticamente igual que el blanco. La única diferencia radica en que el azúcar moreno está un poco menos refinado y conserva una cantidad ligeramente superior de minerales, lo que le otorga su color característico. Sin embargo, a efectos metabólicos, el azúcar, la miel, el agave o los siropes siguen siendo azúcar. La clave no está en cambiar de tipo de azúcar, sino en controlar y reducir su consumo diario.
2. ¿Es malo comer fruta después de la comida?
Depende de la salud digestiva de cada persona. Para la población general, la fruta se puede consumir en cualquier momento del día sin ningún problema. Sin embargo, en personas que padecen patologías digestivas o sobrecrecimiento bacteriano (SIBO/Helicobacter), la fruta tomada como postre puede fermentar y generar malestar o distensión abdominal. En esos casos concretos, sí es aconsejable consumirla antes de la comida principal.
Además, la nutricionista recuerda la recomendación de la OMS de consumir al menos tres piezas de fruta al día, priorizando siempre las de temporada y el comercio local.
3. ¿La fruta y los hidratos engordan más si se comen por la noche?
Es totalmente falso que una manzana o una tostada se conviertan en calóricamente más pesadas a partir de cierta hora. Las calorías de un alimento son exactamente las mismas por la mañana que por la noche. Los hidratos de carbono (pan, pasta, arroz o patata) son nuestra principal fuente de energía y deben formar parte de la dieta habitual, priorizando versiones integrales o cereales como la espelta y el trigo sarraceno. Lo importante es adaptar las cantidades a la actividad física diaria y cuidar con qué acompañamos estos alimentos.