Gas natural, gasóleo, pellets o aerotermia. Las opciones para calentar una vivienda son muchas, pero no todas tienen el mismo coste ni ofrecen la misma eficiencia. Mientras el carbón está cada vez más en desuso, la aerotermia gana protagonismo, especialmente en las viviendas de nueva construcción.
“Cada vez se demanda más y, en obra nueva, el suelo radiante y la aerotermia es lo más eficiente, limpio y recomendado”, explica Oliver Chao, gerente del Grupo CHAO. Este sistema aprovecha la energía del aire exterior para calentar la vivienda y puede reducir considerablemente el consumo. Según Chao, con dos kilovatios hora de electricidad se puede generar una cantidad de calor similar a la que proporciona un litro de gasóleo.
Sin embargo, en muchos pueblos el gasóleo sigue siendo una de las opciones más habituales. En estos casos, sustituir una caldera antigua por otra más eficiente también puede suponer un ahorro importante. “Si tu caldera tiene 20 años, puedes estar gastando con una nueva un 35 % menos de gasóleo”, señala el especialista.
Otra alternativa son las calderas de pellets, aunque requieren más mantenimiento y limpieza. Además, el precio del combustible también puede variar, como sucede con el gasóleo.
El aire acondicionado con bomba de calor es otra de las opciones que despiertan interés, ya que permite calentar la casa en invierno y refrescarla en verano. Aunque es eficiente, también presenta inconvenientes. “No tiene una inercia térmica como la que pueden tener los radiadores o el suelo radiante”, explica Chao, que también señala que estos aparatos mueven el aire y el polvo de las habitaciones.
En cualquier caso, no todos los sistemas son adecuados para todas las viviendas. Su eficiencia y su coste dependen de factores como el aislamiento, el tamaño de la casa y la instalación existente. Por eso, antes de cambiar de calefacción, los expertos recomiendan consultar con un instalador para elegir la opción más adecuada.