El medio rural de la provincia de Valladolid ha vuelto a ser testigo de una de sus tradiciones más ancestrales: la trashumancia. Un grupo de ganaderos, guiados a caballo, ha completado un recorrido de 25 kilómetros para trasladar a un lote de 80 vacas de la raza autóctona alistana-sanabresa a través de los Montes Torozos. El objetivo principal es el aprovechamiento óptimo y sostenible de los pastos.
El ciclo del pasto y la ganadería extensiva
La marcha se inicia por las condiciones de la finca Casteluño. Al tratarse de un suelo arenoso ("flojo"), la vegetación tiende a agostarse en verano. Para asegurar el alimento, el ganado es conducido hacia praderas naturales para aprovechar los recursos hasta finales de año, siendo un claro ejemplo de ganadería extensiva.
Patrimonio cultural frente a la mecanización
Aunque se podría transportar el forraje, los productores apuestan por el pastoreo a diente. Así se fomenta una alimentación natural y se preserva una actividad considerada patrimonio cultural de los entornos rurales.