El Gobierno de España ha impulsado una nueva normativa que obligará a las grandes superficies comerciales —establecimientos de más de 400 metros cuadrados— a implementar el etiquetado en braille en productos de consumo básico como alimentos, cosméticos y detergentes. El objetivo principal es evitar riesgos de salud, permitiendo que las personas ciegas identifiquen correctamente alérgenos o sustancias peligrosas.
Autonomía en el punto de venta
La medida no recaerá sobre los fabricantes, sino sobre los propios establecimientos. Además de la rotulación táctil, los centros deberán ofrecer asistencia personalizada a los clientes con discapacidad visual y permitir la solicitud de este etiquetado en las compras realizadas a través de internet.
Seguridad táctil
Este sistema de lectoescritura, esencial para quienes viven sin visión, ya es obligatorio en los envases de medicamentos desde hace dos décadas. Ahora, su extensión al gran consumo busca que gestos tan cotidianos como diferenciar un detergente de una lejía dejen de ser un peligro potencial.