Sin información sobre lo que hace o deshace, así es como ven muchos consejeros la gestión de Evaristo del Canto desde su acceso a la presidencia de Caja España-Duero hace dos años y medio, por la que se le pagó 600.000 euros en 2012. Están hartos de esta situación de opacidad, un hartazgo llega hasta la dimisión.
A las dimisiones de Isabel Carrasco, Rubio y de la Peña, se ha sumado la de Juan Antonio Martín Mesonero, presidente de la patronal salmantina. Sin embargo, otros consejeros dudan del motivo de la dimisión.
De Santiago juárez ha pedido que se deje en paz a la entidad para que se aclare su guturo tras un año muy dificil. Así lo reflejan las cuentas de 2012, que se aprobaron este martes en un consejo de administración al que sólo asistieron 19 de su 34 miembros.
Tras acometer el saneamiento, la entidad pierde 2.500 millones de euros. El volumen de negocio baja a los 37.800 millones, casi 4.500 menos que en 2011. La Obra social benefició a casi 2 millones de personas.