Una niña de 17 años falleció este jueves en el accidente del autobús que cubría la ruta de transporte escolar entre los municipios abulenses de Muñosancho y Arévalo.
El siniestro se producía poco después de las ocho de la mañana en la CL-605 en el término municipal de Villanueva del Aceral. El conductor del autobús, después de incorporarse a la vía desde la carretera de Fontiveros, la AV-800, perdía el control del vehículo y a escasos metros del cruce se salía de la vía por la margen izquierda.
En el autobús viajaban once alumnos. Según el parte de heridos remitido desde la delegación territorial de la Junta, cuatro de ellos revisten pronóstico grave y otros seis, leve, entre los que se encuentra la hermana de la fallecida, de 18 años cuya identidad responde a las iniciales M.S.M. y que presenta un traumatismo en el antebrazo. Se encuentra en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles de Ávila.
En el complejo asistencial de la capital abulense se atiende a otros cinco heridos, tres mujeres y dos varones, de edades comprendidas entre los 16 y los 20 años. Se trata de una joven de 16 años, con iniciales E.G.G., con fractura de pelvis y pronóstico grave. Otra joven de 17 años, con iniciales N.G.C., también en estado grave que presenta fractura de tobillo, contusión pulmonar y traumatismo craneoencefálico. La tercera herida grave que está en el Hospital de Ávila es N.N.L., de 18 años de edad, que sufre traumatismo craneoencefálico y diversas fracturas.
Por otra parte, los dos varones ingresados, ambos con pronóstico leve, son J.Z.P., de 17 años que presenta fractura de clavícula y policontusión, y A.M., de 20 años de edad con fracturas en los dedos.
Entre los cuatro heridos que están siendo atendidos en el Hospital de Medina del Campo, se encuentra una mujer de 19 años en estado grave, aunque estable, cuyo nombre responde a las iniciales A.M.B. y que presenta fractura en tres vértebras. En el mismo hospital está el conductor del autobús, un hombre de 62 años, en estado leve con algunas contusiones. Los otros dos heridos, ambos con pronóstico leve por contusiones, tienen 16 años y sus nombres responden a las iniciales A.S.B. y de G.H.M.
Autoridades
Hasta el lugar del accidente se desplazaron diversas autoridades, entre ellas el consejero de Educación, Juan José Mateos, que expresó sus condolencias a la familia de la fallecida y que lamentó el "desgraciado" suceso. En el autobús viajaban once alumnos de secundaria, la mayoría de los cuales estudiaban en el IES Eulogio Florentino Sánchez, aunque la fallecida lo hacía en el IES Adaja, ambos ubicados en Arévalo.
Mateos explicó que la ruta que hacía el autobús siniestrado recorría una distancia de unos 30 kilómetros entre los pueblos de Muñosancho, Fontiveros, Cantineros, Villanueva del Aceral, Aldeaseca y Arévalo. El titular de Educación, expresó su pesar por el resultado del accidente y, visiblemente afectado, indicó que es "la primera vez, en mis cinco años como consejero, que tengo que asistir al fallecimiento de un alumno".
Por su parte, el consejero de la Presidencia de la Junta y portavoz, José Antonio de Santiago-Juárez, indicó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, que en Castilla y León hay 1.980 rutas escolares por las que acuden a sus colegios 40.000 alumnos, dato que le sirvió para referirse a la profesionalidad de los conductores de este servicio. Asimismo, reclamó prudencia hasta que se conozcan las causas del accidente a través de la investigación de la Guardia Civil y añadió que el conductor ha dado cero en la prueba de alcoholemia.
A pesar de que por ahora se desconocen las circunstancias del siniestro, algunos testigos afirmaron el escaso respeto que los conductores que se incorporan a la CL-605 tienen ante el ceda el paso que regula el cruce por la excesiva velocidad a la que circulan. Los mismos chavales víctimas del accidente expresaron a las primeras personas que acudieron en su auxilio que "tarde o temprano tendría que ocurrir".
Justo en frente del lugar en el que volcaba el microbús hay un bar y una gasolinera, y precisamente fueron el hostelero y un empleado de la estación de servicio, Rafael Rodríguez, los primeros en auxiliar a las víctimas "cortando los cinturones de seguridad" para liberarlos hasta que llegaron los servicios de emergencia. La fallecida murió en el acto, según comentaron efectivos del cuerpo de bomberos desplazados hasta el lugar.
Luto en Fontiveros y en el IES Adaja
El Ayuntamiento de la localidad abulense de Fontiveros, municipio en el que vivía la joven fallecida, declaró mañana día de luto oficial en la localidad. Así lo confirmó María del Carmen Calleja, regidora del municipio, que explicó que la noticia ha causado una gran conmoción en la villa. La familia de Jacinta Ignacia llevaba viviendo en Fontiveros toda la vida, indicó Calleja. Jacinta tenía otros nueve hermanos.
También se vivieron momentos muy duros en el IES Adaja de Arévalo, donde Jacinta estudiaba 3º de Diversificación y donde al mediodía tenía lugar un minuto de silencio. El director del centro, Miguel Ángel Gutiérrez, visiblemente afectado explicó a Ical que tanto el profesorado como los alumnos del centro estaban atravesando momentos muy duros. "Ha sido un mañana muy triste, estamos todos muy conmocionados", declaró. "Los chicos están muy tristes, sobre todo los que tenían más relación con Jacinta", agregó.
Antes de que se les comunicara de manera oficial la noticia por parte de la Dirección Provincial de Educación, los educadores ya tenían constancia del accidente. Según explicó una de las profesoras de la fallecida, Nieves Labazuy, enseguida trataron de recabar más información a través de internet y de la radio dado que la mayor parte de los alumnos del instituto llegan en autocar.
Sin embargo, fue una de las madres de los alumnos que viajaban en el microbús accidentado y que se había desplazado hasta el lugar del accidente la que les confirmó que una de las niñas había fallecido. "Hay críos que están destrozados", lamenta, sobre todo sus compañeros de clase puesto que constituían un grupo de seis que mantenían una estrecha relación.
En los pasillos del Adaja se sucedían los abrazos, sollozos y muestras de dolor entre los chicos que trataban de consolarse unos a otros. "Nuestra tarea es mostrarles nuestro apoyo para que se desahoguen, lloren y ayudarlos poco a poco a ir superando este bache", indicó Miguel Ángel Gutiérrez, quien confirmó que hasta el momento no tenían constancia de que ningún equipo de psicólogos fuera a desplazarse hasta el centro.
A pesar de que las clases no se han suspendido de manera oficial, el grupo de Diversificación no ha entrado hoy en el aula. "Somos un grupo muy pequeño y pasamos muchas horas juntos; para ellos ha sido un palo como va a serlo seguir dando clase y ver el pupitre vacío", lamentó Labazuy