La capa parda no es solo una prenda de abrigo; es un símbolo de identidad en las comarcas zamoranas de Alba y Aliste. Originaria de la Edad Media, esta indumentaria nació para proteger a los pastores de las duras inclemencias del tiempo, aunque también alcanzó un estatus social superior con la "capa de ceremonia", utilizada tradicionalmente por los mozos el día de su boda.
Un lenguaje textil propio
La riqueza de esta prenda reside en sus detalles y en un vocabulario técnico que varía según la zona. Elementos como el ruedo, la esclavina, el capillo o el espejuelo (la parte más ornamentada) conforman su estructura. Las diferencias geográficas son marcadas: mientras la capa de Aliste se distingue por la "chiva" —un triángulo cosido—, la capa de Alba destaca por el "capillo", rematado con una pequeña borla.
Artesanía y técnica
La confección sigue procesos ancestrales. Se utiliza estameña (paño de lana grueso) y se trabaja con máquinas de coser antiguas. El proceso es minucioso: se realizan los pespuntes sobre el paño negro y se recorta manualmente con la punta de la tijera para crear los adornos. Actualmente, el coste de la tela para una de estas piezas ronda los 300 euros, reflejando el valor de un trabajo que estas costureras preservan desde hace quince años para que la tradición no pierda el hilo.