Cruz Roja mantiene operativos siete albergues para atender a las personas desalojadas por el incendio de Ávila. Además de alojamiento, la organización ofrece asistencia psicológica y cubre las necesidades básicas de los afectados.
“Donde pueden ducharse, donde pueden comer, donde tienen algo de abrigo y también para nosotros es fundamental todo lo que es el aspecto psicosocial”, explica Ángel Hernández, director del Área de Socorros y Emergencias de Cruz Roja Castilla y León.
Todo el material necesario salió la pasada semana desde el centro logístico de Cruz Roja en Valladolid para reforzar la respuesta ante la emergencia. “Estamos hablando de unas 800 camas, 800 mantas, kits de higiene y todo para atender a todas las solicitudes que nos han ido llegando, tanto para apoyar a los albergues en Madrid como en Ávila”, señala Eloy Celma, voluntario de Cruz Roja Castilla y León.
Los albergues se adaptan a la evolución del incendio y a las necesidades de cada momento. “Tienes que poner el albergue fuera de la zona de peligro, pero muy cerquita. Entonces hay que montar albergues pequeños, de unas cien plazas. Se van abriendo y cerrando dependiendo de cómo va moviéndose el incendio”, explica Ángel Hernández. “Tenemos información de primera mano de lo que está ocurriendo en la emergencia y nos permite planificar dónde tenemos que desplegar nuestros equipos, nuestro material y nuestras infraestructuras”, añade Rosa Urbón, presidenta de Cruz Roja Castilla y León.
La organización también coordina las donaciones de particulares y recuerda que solo deben enviarse los materiales que hayan sido solicitados. “Todo aquello que no se ha pedido a veces es más complicado poder gestionarlo. Se hace una solicitud de lo que realmente hace falta”, subraya Ángel Hernández.
Solo el año pasado, durante la campaña de incendios, Cruz Roja movilizó a más de 600 voluntarios.