Un sistema eterno de comunicación

Radioaficionados de toda España se reunieron en Ávila para mostrar la utilidad de un sistema capaz de funcionar incluso en situaciones de emergencia

Ana Agustín

La radiocomunicación celebró el pasado sábado una feria en Ávila que reunió a radioaficionados de toda España y también de fuera de nuestras fronteras. Un sistema de comunicación que, pese al paso de los años y al avance de las nuevas tecnologías, continúa en auge.

Y una de sus principales ventajas es que necesita muy pocos recursos para funcionar incluso en las situaciones más difíciles. “Cuando todo falla, con una pequeña batería, placa solar o molino de viento, somos capaces de transferir comunicaciones a miles de kilómetros de distancia y eso da la posibilidad de vivir o no vivir”, explica Víctor Spínola, presidente de la Unión de Radioaficionados de España.

Por esa capacidad para seguir funcionando cuando otros sistemas fallan, la radiocomunicación continúa siendo imprescindible en misiones como las del Ejército. “Nuestra responsabilidad sería tratar de dotar al mando de un sistema de comunicaciones resiliente a las situaciones más adversas. A veces en una emergencia los sistemas de telefonía móvil se saturan”, señala Víctor Manquillo, capitán de la UME.

Una afición que también busca relevo generacional. En los talleres de la feria, los más jóvenes aprendieron a construir sus propias radios y a familiarizarse con sistemas como el código morse. “Esto sirve para que cuando estés en un manipulador con código morse, te salga en la pantalla el mensaje en el alfabeto y en el código morse”, explica uno de los participantes.

Pero su utilidad va más allá de la afición. Equipos y miembros de la Unión de Radioaficionados de España se han puesto también a disposición de las autoridades responsables de emergencias, como ocurrió durante el incendio forestal originado este verano en Burgohondo, para contribuir a garantizar las comunicaciones.