El valle de las Caderechas muda en un mar blanco de flores

Más de 50.000 cerezos florecen en apenas dos días y anticipan una cosecha prometedora

Redacción

El valle de las Caderechas luce estos días como un auténtico mar blanco. La floración de los cerezos ha sido una de las más intensas de los últimos años, favorecida por las abundantes lluvias del invierno y la primavera.

“Al haber tanta agua, los árboles están muy llenos”, explica un agricultor de la zona. En apenas dos días han brotado cerca del 90% de las flores de los más de 50.000 cerezos que cubren este valle burgalés.

Un espectáculo natural que, además, se ha adelantado unas dos semanas respecto a lo habitual. Aunque esta abundancia también plantea retos para los productores. “Estos árboles vienen muy cargados de flor, demasiado. Es muy bonito para el turismo, pero para la producción es excesivo”, señalan. Por eso, los fruticultores deben intervenir: eliminar flores o esperar a que se formen las cerezas para ajustar la carga del árbol.

Pese a ello, las previsiones son optimistas. Se espera una cosecha similar a la del año pasado, una de las mejores que se recuerdan, cuya recogida comenzará a mediados de junio. “Es una de las cerezas más tardías de España, lo que permite que la fruta esté más tiempo en el árbol y coja más sabor”, destacan.

Mientras tanto, todas las miradas están puestas en el cielo. Las heladas podrían poner en riesgo la producción. “Lo ideal es que llueva de forma moderada, unos 20 o 25 litros a la semana, y temperaturas entre los 15 y los 25 grados”.

En el valle de las Caderechas se cultivan unas 100 hectáreas de cereza, la mitad bajo marca de garantía. Un paisaje efímero que apenas durará una semana, pero que anuncia ya la llegada de una nueva campaña.