Cuidar de un familiar tiene consecuencias para la salud física y mental. Así lo refleja un estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados, realizado a más de 3.000 personas cuidadoras. En Castilla y León, seis de cada diez reconocen que esta dedicación afecta a su bienestar. Sin embargo, a pesar del esfuerzo que supone, el 90 % asegura sentirse satisfecho con su labor.
El cansancio, el estrés y la ansiedad son algunas de las consecuencias más habituales. “En la parte de salud física, lo más frecuente, casi en seis de cada diez personas cuidadoras en Castilla y León, es el cansancio, la fatiga. También seis de cada diez nos han dicho que tienen estrés, más de la mitad ansiedad”, explica Alicia López, presidenta del Observatorio Cinfa de los Cuidados.
El impacto también se nota en la vida personal. El 84 % de las personas cuidadoras asegura que dispone de menos tiempo libre para el ocio y sus aficiones. Una dedicación que obliga a reorganizar las rutinas y que, en muchos casos, limita las relaciones sociales.
Aunque las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de los cuidados, el estudio detecta una tendencia hacia un reparto más equilibrado de las responsabilidades. “El 85 % de las personas cuidadoras nos dijeron que compartían tareas de cuidado, en mayor o menor medida, pero empieza a aparecer una mayor corresponsabilidad y un concepto casi de familia cuidadora”, señala López.
El envejecimiento de la población y los cambios en las estructuras familiares plantean nuevos desafíos. Cada vez hay familias con menos hijos y la maternidad y la paternidad llegan a edades más tardías. “Tenemos que empezar a pensar en un futuro para abordar el reto social que nos viene, porque estamos hablando de cuidar hoy a nuestros mayores y en el futuro será cómo nos cuidarán a nosotros”, advierte la presidenta del Observatorio.
Un escenario que pone de manifiesto la necesidad de reconocer el trabajo de las personas cuidadoras y ofrecerles apoyo para reducir el impacto de esta responsabilidad en su salud y su calidad de vida.