EL PERSONAJE | SURCOS

"Si se firma Mercosur, estamos vendidos"

Juan Francisco Cristóbal, de Torresandino, prepara nuevas movilizaciones contra un acuerdo que ve como "la puntilla" para el sector

Cristina Carro

Juan Francisco Cristóbal es agricultor en Torresandino (Burgos) desde hace seis años. Antes trabajaba en el sector de la automoción, pero decidió dar el paso junto a su mujer y su hija para dedicarse "a lo que siempre me ha gustado, que ha sido el campo". Hijo de agricultor, asegura que lo lleva "en la sangre" y que no se arrepiente de haber regresado al pueblo, pese a que su padre le advirtió de que se incorporaba "en el peor momento de todos".

Y es que las circunstancias se han acumulado: la guerra de Ucrania, los conflictos con Venezuela, la peste porcina, la gripe aviar, la enfermedad nodular bovina, los precios por los suelos, los insumos carísimos y los nuevos impuestos al nitrato importado. "Se está haciendo un caldo de cultivo que no sé hasta cuándo podremos aguantar", reconoce.

Por eso prepara de nuevo su tractor para volver a las calles. Las movilizaciones comenzaron el 26 de diciembre en la Ribera del Duero, continuaron el 30 y el próximo 8 de enero volverán a salir, esta vez a nivel europeo. "Todos los países de la Unión Europea nos hemos puesto de acuerdo para salir el mismo día, intentar hacer un poco más de presión y conseguir paralizar todo esto", explica.

El principal motivo de la protesta es el acuerdo Mercosur. "Nos estamos enfrentando a un gigante donde no tienen las normativas de bienestar animal que tenemos aquí. Producen mucho más barato con productos que llevan años prohibidos en la Unión Europea. Vamos a competir en desventaja", denuncia. Para Juan Francisco, "la puntilla que nos puede hacer desaparecer es Mercosur. Si se firma, estamos vendidos".

El agricultor insiste en que "mucha gente se piensa que este problema es de los agricultores, que a ellos no les afecta, y ellos van a ser los principales perjudicados". Explica que ahora mismo los consumidores "están comiendo productos con una garantía europea", pero advierte de que "cuando venga lo de allí, la garantía no la sabemos". Su mensaje es claro: "Necesitamos tener una soberanía alimentaria. Tenemos que tener nuestros propios productos".