César Mata / rtvcyl
Primero fue Gamarro, luego Zurcido, y ahora Derrotado. La ganadería burgalesa de Antonio Bañuelos ha vuelto a certificar la calidad de sus astados con un nuevo indulto, el tercero en la joven existencia de esta vacada asentada en el Páramo de Masa, en el término municipal de Hontomín.
Un indulto antes de las primeras nieves en los predios de lidia de una ganadería conocida como la de 'los toros del frío'. Su bravura, tras calentar motores, comienza a señalar sendas de selección intangibles en el exterior pero con marchamo de confianza en los libros ganaderos. Es el fruto del interés, la afición y métodos empíricos.
Al primero de los toros indultados, cabe recordar, en 1998, lo lidió, en el coso de El Plantío el valenciano Enrique Ponce; después, en 2006, fue Sánchez Vara el que toreó al excelente Zurcido en Medina de Pomar; ahora, en ésta misma plaza, el salmantino Domingo López Chaves lidió al extraordinario Derrotado, que mostró calidad, sí, pero también la bravura que denota la existencia de un poco, de una madre de raza, pues acudió, y se entregó, dos veces al caballo.
Este martes, festividad de El Pilar, Bañuelos lidia en la plaza de Zaragoza, en una corrida que servirá para ajustar la valoración de la temporada y corregir o afirmar rumbos selectivos y sementales.