La estrategia de confiar el relevo generacional exclusivamente a la inmigración está fallando. Según datos de Funcas, el número de hijos por mujer inmigrante se redujo un 32% entre 2009 y 2024. A pesar de que hay más mujeres extranjeras en edad fértil, estas sufren los mismos obstáculos que las autóctonas: precariedad y una política de vivienda que genera frustración social.