Los hongos: utilidades espaciales que desconocíamos

La investigación explora su capacidad para resistir condiciones extremas, aprovechar la radiación y eliminar sustancias contaminantes como los microplásticos

Nacho Blanco

Los hongos tienen aplicaciones que van mucho más allá de la gastronomía y la medicina. Su capacidad para resistir condiciones extremas y las propiedades de algunas especies están abriendo nuevas posibilidades en campos como la industria aeroespacial y la protección del medioambiente. Investigaciones recientes apuntan incluso a la posibilidad de que determinados hongos puedan sobrevivir en Marte.

Pero su utilización en el ámbito aeroespacial no es nueva. Algunas especies, como los hongos yesqueros, presentan propiedades que permiten aprovecharlas en la fabricación de materiales. “Este yesquero es una de las especies más frecuentes, pero tiene unas aplicaciones prodigiosas desde el punto de vista de nuevos materiales y de productos medicinales. Para aviones o naves espaciales emplean este producto”, explica Juan Andrés Oria de Rueda, catedrático de Micología de la Universidad de Valladolid.

Otra de las capacidades que despierta el interés de los investigadores es su resistencia a la radiación. En Chernóbil se ha identificado un moho negro que parece ser capaz de aprovecharla, una característica que podría abrir nuevas líneas de investigación. “Tanto los hongos como las bacterias son capaces de resistir unas condiciones imposibles para otras formas de vida”, señala Oria de Rueda.

Esta resistencia se suma a la capacidad de determinados microorganismos para degradar sustancias contaminantes. Según el catedrático, algunos hongos pueden actuar sobre moléculas tóxicas creadas artificialmente por el ser humano. Una propiedad que también podría aprovecharse para reducir la contaminación ambiental.

Por eso, Oria de Rueda considera fundamental impulsar la investigación aplicada y trasladar estos descubrimientos a soluciones concretas. “Es imprescindible promocionar la investigación práctica. Hay hongos que son capaces de destruir los microplásticos”, destaca.

Desde la creación de nuevos materiales hasta la eliminación de contaminantes, las posibilidades de estos organismos siguen ampliándose. Y mientras la ciencia investiga su potencial para futuras misiones espaciales, los hongos demuestran que todavía queda mucho por descubrir sobre sus aplicaciones.