Antiguamente se producían 150 kilos de cera al día

Un oficio artesano en desuso: El lagar de cera

  • La Asociación de Amigos de Sagallos ha recuperado unas labores apicultoras
  • Esta labor da a conocer el entorno de su localidad zamorana

Marina E. Díez/RTVCYL

La producción de miel y cera de esta campaña ha descendido un 50%, sin embargo se ha conseguido salvar el trabajo del sector este verano. Hay cinco productores de cera de Castilla y León, un oficio que hasta hace 25 años no había cambiado nada.

La familia Romero sabe cómo era transformar la cera a la antigua usanza en su propio lagar.

Las abejas son las creadoras de la cera y la miel que ellas mismas expulsan para crear sus colmenas. Los apicultores las despojan de su cera para transformarla en una tarea que se puede realizar durante todo el año.

Hace medio siglo que Santos Romero aprendió a desenvolverse en el lagar de cera, un oficio artesano y en desuso.

Hasta que llegaron las máquinas se trataba la cera con la hornaya ya caliente, después se avivaba la lumbre con más leña. A los panales secos se les añadía la paja para que después filtrase mejor. Tras una hora, cuando ya se están cociendo los 60 kilos de panales; el contenido se sacaba de la caldera con el cazo para llevarla al cepo donde se prensa.

Repleto el cepo de cera se dejaba reposar unos minutos con un gran corcho. Gracias al prensado, la mezcla de agua y cera cae a dos pilos, en uno queda la cera filtrada ya de impurezas; y en el posterior el agua porque pesa menos y se separa por sí sola.

Hay que tener paciencia en todos los pasos, que en otras épocas se repetían unas 15 veces al día para obtener 150 kilos de cera limpia. El resultado sirve para láminas de cera que ayuden a las abejas a producir más cera en sus propias colmenas. Pero además, para otros usos como cosméticos o betunes.

Lo que hoy sustituye una vieja prensa y la caldera de cobre es una nave próxima que tiene maquinaria para producir hasta 400 kilos de cera al día. Sin embargo, los sagalleses han aprendido a aprovechar sus recursos al igual que la abeja, que como dice el refrán, de todas las flores se aprovecha.