Laura Hernández
La nueva campaña de excavaciones arqueológicas en el Abrigo de San Lázaro, situado en las inmediaciones de Segovia capital, ha iniciado sus trabajos de campo. Este espacio, que sirvió de refugio y zona de paso junto al río Eresma hace unos 43.000 años, es uno de los últimos reductos con pruebas de presencia neandertal en la península ibérica, lo que lo convierte en un lugar estratégico para descifrar las causas de la desaparición de los neandertales.
Un hallazgo único y nuevos retos geológicos
El yacimiento prehistórico saltó a la palestra científica tras el descubrimiento de un canto pintado que conservaba la huella dactilar más antigua del mundo. El objetivo de esta sexta campaña es comprender el contexto de este hallazgo y responder al porqué de su abandono en el lugar. Además, las investigaciones geológicas en curso están revelando que la morfología del abrigo es más compleja de lo estimado, confirmándose la existencia de un sistema de tipo Karst.
Protección del patrimonio y potencial turístico
En esta campaña participan 16 estudiantes universitarios que, durante tres semanas, recopilarán vestigios que investigarán a lo largo del año. Con el fin de evitar espolios arqueológicos como el sufrido hace un año, las administraciones ya trabajan en la protección del abrigo, siguiendo el modelo del cercano Abrigo del Molino. La zona, que cuenta con cuatro yacimientos prehistóricos en Segovia, se perfila como un futuro recurso turístico de primer orden para la región.