Durante los últimos días del mes de agosto se ha podido ver la presencia de varios osos en las cercanías de varios pueblos de León. Aunque sus habitantes están más que acostumbrados, siempre preocupan los daños que ocasionan, sobre todo, en arboles frutales, cabezas de ganado y en las colmenas. Cuando se demuestran los daños ocasionados por el oso, como los de cualquier otro animal protegido, la Junta compensa a los afectados con ayudas. Eso sí, hay que demostrar que ha sido el oso.
La población de osos en la montaña de León aumenta, y eso es bueno. Sólo el año pasado había en la parte occidental casi 30 osas con más de 50 oseznos que a partir del año de vida.
A parte de alimento puede ocurrir que durante su etapa de aprendizaje no se cruzaran con humanos, y no aprendieran a tenerlos miedo. Por eso, algunos se acercan más de la cuenta. No es extraño, ni peligroso si se actúa adecuadamente.
Durante la patrulla es fácil seguirles la pista, el rastro que dejan es bastante evidente por ejemplo en los cerezos.
También les encanta la miel y cuando la encuentran suelen repetir para cabreo de los apicultores.
Ahora lo tienen localizado cerca de las poblaciones de Llamas y Robles de Laciana. Cuando se le acaban las frambuesas va bajando hasta el pueblo.
Cae la noche y la patrulla continúa. Visitan aquellos puntos cercanos a los pueblos donde se le ha visto para ahuyentarlo y evitar que se acostumbre.
Esta vez no ha habido suerte. Pero las patrullas osos continuarán vigilando y disuadiendo al animal para que no se termine haciendo un oso familiar.