La obesidad infantil ha dejado de ser una preocupación estética para convertirse en un problema de salud pública de primer orden. Actualmente, el 36% de los niños y adolescentes presenta sobrepeso, mientras que un 7% padece obesidad. Según Inés Mulero, endocrina pediátrica del Hospital Río Hortega, los datos son "preocupantes" debido al aumento de las comorbilidades asociadas en edades tempranas.
Consecuencias para la salud
Esta patología actúa como detonante de enfermedades graves. Estefanía Santos, endocrinóloga del Hospital Universitario de Burgos, subraya que la obesidad deriva en:
- Enfermedades metabólicas: diabetes, hipertensión y dislipemia.
- Riesgo cardiovascular: mayor probabilidad de sufrir infartos o ictus.
- Salud mental: cuadros de ansiedad y depresión.
- Afecciones orgánicas: como el hígado graso.
La prevención en el hogar
La clave para revertir esta tendencia reside en el entorno familiar. Los especialistas recomiendan establecer comidas estructuradas en familia, fomentar el consumo de frutas y verduras, estimular la actividad física y limitar el uso de pantallas.
"Si un niño es obeso a los 7 años, la probabilidad de ser un adulto obeso es del 41%; si es adolescente, esa probabilidad se eleva al 80%".
Un futuro hipotecado
Las proyecciones indican que en 2035 el 45% de la población infanto-juvenil tendrá exceso de peso. La OMS ya cataloga esta situación como la "pandemia del siglo XXI", con un impacto económico que en España ya alcanza el 9% del gasto sanitario.