La obligatoriedad de circular con matrícula y seguro en los patinetes eléctricos ya es una realidad estricta. Aunque la normativa de la Dirección General de Tráfico (DGT) entró en vigor en enero, las autoridades concedieron un plazo de gracia de seis meses debido al colapso en la tramitación de los documentos. Sin embargo, este periodo de cortesía ha finalizado y los agentes ya están interviniendo y sancionando a quienes no tengan los papeles en regla.
Sanciones y límites de velocidad
El incumplimiento de la norma conlleva multas económicas severas e incluso la posibilidad de que el vehículo sea retirado de la vía pública. La sanción estándar por carecer de seguro obligatorio se sitúa en los 300 euros. No obstante, si se detecta que el patinete ha sido modificado y supera el límite de velocidad permitido de 25 km/h, la cuantía se eleva hasta los 800 euros al pasar a considerarse un vehículo a motor de categoría superior.
Regulaciones locales y el horizonte de la homologación
Además de las directrices nacionales de la DGT, los ayuntamientos aplican sus propias ordenanzas. En el caso de Valladolid, se exige una edad mínima de 16 años para pilotar estos Vehículos de Movilidad Personal (VMP) y el uso obligatorio del casco. Las autoridades recuerdan que el próximo año se endurecerá el control: aquellos patinetes que, aun estando matriculados, no cuenten con la homologación oficial de la DGT, tendrán prohibido circular de forma definitiva.