Pablo Carretero
Los grupos de Telegram que alertan sobre la presencia de radares y controles de tráfico se están convirtiendo en un problema para la seguridad vial. Una práctica ante la que la Guardia Civil también está adaptando sus dispositivos.
Solo uno de estos grupos, Radares Zamora, cuenta con más de 900 miembros. Otro supera los 300. Comunidades en las que los usuarios comparten la ubicación de los controles que encuentran en las carreteras.
Desde la Guardia Civil advierten de que este comportamiento puede generar entre quienes alertan una falsa sensación de solidaridad. Avisar de la presencia de los agentes puede facilitar, por ejemplo, que conductores que circulan bajo los efectos del alcohol o las drogas eviten los controles.
Para hacer frente a esta situación, la Guardia Civil también ha modificado su forma de actuar, reduciendo la parte más estática de los dispositivos y potenciando los controles dinámicos.
Además, consultar o enviar estos avisos mientras se conduce supone un riesgo añadido. Una distracción que puede poner en peligro no solo al propio conductor, sino también al resto de usuarios de la vía.