El origen de la vestimenta que define la Semana Santa actual se remonta a las túnicas del siglo X. Sin embargo, no fue hasta la década de los años 30 cuando los hábitos de cofrade adoptaron la estética que conocemos hoy en día. En cofradías como Nuestra Señora de las Angustias, en Valladolid, este traje es una seña de identidad inconfundible marcada por el uso del terciopelo azul turquí y un cíngulo rojo anudado a la cintura.
El simbolismo del capirote
Uno de los elementos más característicos es el capirote. Su origen estético se inspira en los condenados por la Inquisición, aunque para muchos fieles su forma puntiaguda posee una lectura espiritual: es la vía para acercar al cofrade al cielo. Esta prenda, lejos de ser solo ornamental, está diseñada para la resistencia; su amplitud permite vestir ropa de abrigo debajo para combatir las bajas temperaturas de las madrugadas de Pascua.
Un patrimonio familiar de 400 euros
La confección de estas piezas sigue siendo artesanal. Las cofradías facilitan la tela y son modistas especializadas quienes dan forma a la prenda. Debido a su alto coste, que puede rondar los 400 euros, es tradición que los hábitos pasen de padres a hijos, convirtiéndose en un legado material y sentimental que sobrevive a las generaciones.