El clásico caldo de gallina blanca o el elixir estomacal nos trasladan al pasado, en concreto hasta finales del siglo XIX y comienzos del XX. Una época en la que la hojalta litografiada se hizo popularmente conocida ya que para muchos artistas fue un medio de subsistencia.
Más de medio centenar de piezas componen la exposición Salamanca litografiada, todas ellas divididas en 3 ámbitos: el del comercio de ultramarinos, el de las farmacias y droguerías y el de las industrias y compañías de seguros. Y es que muchos empresarios de la época utilizaron la hojalata litografiada con un objetivo.
Hojalata y arte se funden en esta muestra que se hace realidad gracias a que coleccionistas como Blas Prados González o Luis Angoso las han querido compartir con el público. Unas piezas que se podrán contemplar hasta el 30 de septiembre en el Museo del Comercio de Salamanca.