Castilla y León destaca actualmente como una de las autonomías donde heredar resulta prácticamente gratuito para los familiares directos. Según explica Javier Hernández, director adjunto de Gestoría Castilla y León, los padres, hijos y nietos apenas deben afrontar pagos gracias a una bonificación del 99%, siempre que la cuantía no supere los 400.000 euros.
Incluso si se excede dicha cifra, la carga fiscal se mantiene reducida. Una de las claves para facilitar el proceso es el artículo 80.3 del Reglamento del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que permite a la administración cargar el impuesto directamente en las cuentas del fallecido a solicitud de los interesados. Esto evita que el heredero deba aportar fondos propios de antemano.
Para evitar riesgos, los expertos recomiendan aceptar la transmisión de bienes a beneficio de inventario. Esta fórmula jurídica es esencial para proteger el patrimonio personal del receptor, ya que garantiza que las deudas del fallecido solo se paguen con los bienes de la propia herencia.