El sector del ovino en Castilla y León atraviesa una de las crisis más severas de su historia reciente. Las cifras reflejan que el censo de cabezas se ha reducido casi a la mitad desde el año 2007, pasando de 3,5 millones a apenas 1,8 millones en la actualidad. Esta pérdida de potencial productivo se traduce directamente en una menor disponibilidad de leche y lechazos en el mercado.
Desplome de la producción y precios
Durante el año 2025, la comunidad registró una pérdida de 11,5 millones de litros de leche respecto a 2024. Si la comparativa se realiza con 2018, el año de mayor producción, el déficit alcanza los 50 millones de litros. A pesar de ser un país deficitario en leche, la paradoja reside en los precios: en 2025, el ganadero percibió un 10% menos por litro que el año anterior.
"Si queremos sostener un sector declarado prioritario, no se entiende que no se apliquen medidas para una retribución que permita continuar la actividad", denuncian los profesionales del sector.
Un sector que se vacía
La falta de rentabilidad y la dureza del trabajo están acelerando el abandono:
- Cierre de explotaciones: Castilla y León cuenta hoy con 1.209 ganaderos, casi cien menos que hace un año.
- Modernización lenta: Los altos costes de nuevas instalaciones impiden mejorar el bienestar laboral.
- Demanda de un plan: El sector exige la materialización de un Plan Nacional del Ovino que incentive la digitalización y atraiga relevo generacional.