A la final del mundial

España luchará por su segunda estrella tras una victoria que volvió a unir a miles de aficionados en Castilla y León

Estefanía Ureña

Una vez más, la Selección Española volvió a unir a todo un país. En Castilla y León, decenas de miles de personas siguieron el partido desde las pantallas gigantes instaladas en plazas y espacios emblemáticos. Nervios, emoción y una celebración desbordada tras el pitido final de una semifinal que ya forma parte de la memoria futbolística de muchos aficionados.

Una cita así merecía un lleno absoluto en cada una de nuestras plazas. El balón echó a rodar acompañado de los pronósticos más optimistas. “Dos uno para España”, “España va a ganar dos uno”, “Tres uno”, vaticinaban algunos aficionados.

Y aunque pocos acertaron el resultado, todos celebraron el primer gol de España, obra de Oyarzabal desde el punto de penalti.

Con el paso de los minutos llegó el sufrimiento, pero también la tranquilidad con el tanto de Pedro Porro.

El pitido final desató la euforia. “Brutal, España soberbia. Un bloque, que es lo bueno”; “Estábamos aquí con el corazón en el pecho, de verdad”; “Ha sido un partido, un partidazo”, celebraban los aficionados.

Y sin conocer todavía quién será el rival en la final, la afición ya disfruta del sueño de conquistar una segunda estrella.