El oficio perdido de los salineros sorianos

Explotadas desde la época romana, hoy adaptan la extracción de su agua salada para prevenir la formación de hielo en las carreteras durante la época invernal

Cosme Egea Lucas

Las Salinas de Medinaceli, situadas en la provincia de Soria, atesoran una tradición milenaria cuyos yacimientos de sal ya eran explotados en la época de los romanos. Se trata de un oficio ancestral que se ha ido transmitiendo de padres a hijos a lo largo de los siglos, manteniendo viva la identidad de esta localidad.

Un apoyo económico en los meses de verano

La actividad salinera se concentra tradicionalmente en el periodo estival, abarcando desde mediados de junio hasta septiembre o principios de octubre, en función de las condiciones meteorológicas del año.

  • Impacto en la economía local: Para las familias de Salinas de Medinaceli, dedicadas principalmente a la ganadería y a la agricultura, este trabajo suponía una ayuda clave.

  • Continuidad generacional: La labor ha empleado de forma histórica a multitud de vecinos del pueblo a lo largo de distintas generaciones.

El proceso de elaboración y su uso en la actualidad

El método de extracción exige un cuidado previo antes del trabajo con la azada y el rastrillo. El agua salada emana de un pozo ubicado en la caseta y, mediante la acción y el calor del sol, el líquido se evapora hasta dejar al descubierto la sal.

En la actualidad, el recurso no se destina al consumo alimenticio. La actividad se ha reorientado hacia la seguridad vial: se saca el agua de los pozos para venderla como salmuera y prevenir la formación de placas de hielo y la congelación de las carreteras en invierno.