Al cumplirse un cuarto de siglo de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, el sistema educativo enfrenta el desafío de explicar a las nuevas generaciones acontecimientos cruciales que transformaron el mapa mundial. Estos hitos de la historia contemporánea forman parte de los currículos de secundaria y bachillerato, permitiendo contextualizar decisiones geopolíticas globales que siguen vigentes en la actualidad, según explican los docentes del área de Historia.
Atribución de hitos y derechos en las aulas
Asimismo, episodios de la historia nacional como la finalización de la actividad terrorista de ETA en 2011 o la aprobación del matrimonio igualitario en 2005 han pasado a formar parte de las explicaciones docentes desde la educación primaria. Profesores de la especialidad remarcan la trascendencia de trasladar al alumnado el esfuerzo histórico de décadas y siglos necesario para consolidar los derechos actuales, advirtiendo sobre el riesgo de dar por sentadas dichas libertades.
La brecha generacional también se evidencia en aspectos cotidianos como la evolución de la tecnología, donde elementos clave de la aparición de internet o la telefonía móvil resultan ajenos para los estudiantes. En el plano institucional, acontecimientos como la abdicación de la monarquía y la transición en la Jefatura del Estado son abordados directamente en las aulas ante las dudas expuestas por el propio alumnado.
El desafío de la desinformación digital
Esta labor pedagógica cobra un papel determinante en un contexto en el que gran parte del contenido no queda plenamente recogido en los manuales escolares. El cuerpo docente coincide en que la sobreabundancia de información en plataformas digitales no se traduce en un mayor conocimiento, lo que convierte la lucha contra la desinformación en el principal reto del profesorado actual.