La decisión de abandonar el mercado laboral antes de tiempo es una cuestión de números. Mientras miles de jubilados ya perciben su prestación, muchos trabajadores echan cuentas actualmente para decidir si dan el paso en 2026. Sin embargo, los expertos advierten: la jubilación anticipada puede conllevar un recorte de hasta el 21% en la pensión máxima, lo que se traduce en unos 400 euros menos al mes si el adelanto es de dos años y no se cuenta con la carrera de cotización suficiente.
Modalidades de salida: el contrato de relevo
No todas las jubilaciones anticipadas son iguales. Manuel Duarte es un ejemplo de la modalidad de contrato de relevo. Tras 37 años cotizados —26 de ellos en la misma empresa—, decidió retirarse a los 61 años y ocho meses. "Sabía que existía el contrato relevo y dije: esta es la mía", explica Manuel. Su fórmula consistió en pactar con la empresa un periodo de ocho meses para formar a su relevista: "Hago el 80-20; el 80% me lo paga la Seguridad Social y el 20% la empresa hasta los 65 años".
Penalizaciones y requisitos legales
Para quienes optan por la vía voluntaria, la situación varía. Según Laura Requejo, abogada laboralista, "depende de que el trabajador haya cumplido unos requisitos en cuanto a las cotizaciones y a la edad". Actualmente, con la edad ordinaria situada en los 64 años y 11 meses, el sistema aplica coeficientes reductores que oscilan entre el 2,81% y el 21% de la cuantía total.
La elección final suele ser una balanza entre el descanso físico y la solvencia económica. "El cuerpo se notaba bastante, no vas a trabajar igual con 67 que con 60", confiesa Manuel. Ante la complejidad de cada caso, la recomendación unánime es realizar simulaciones en la Seguridad Social para calcular el impacto real en la economía personal a largo plazo.