El comité de empresa de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) ha recibido el anuncio del ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, como un “jarro de agua fría”, aunque “estábamos trabajando y no conocemos todavía las declaraciones en profundidad”, señaló su presidente, Alberto César González. “De las palabras del ministro, por lo que he podido leer, se desprende que no es un cierre irreversible, creo que deja la puerta abierta”, afirmó González.
Es más, “no es un cierre por cuestiones de seguridad, sino por razones económicas”, por lo que aún tienen la esperanza de que la instalación del Valle de Tobalina se mantenga con actividad después de todo lo ocurrido. El representante de los trabajadores apuntó que, en los próximos días, “mañana o como muy tarde el lunes, nos reuniremos para analizar estas palabras”, al igual que “esperaremos la llamada de la empresa para contarnos, a día de hoy, lo que ella piensa en cuanto al futuro de la planta burgalesa.
“Estamos hartos de lo que están haciendo”, manifestó González, que añadió que “llevamos así un año, sí, no, ya veremos, y yo, personalmente, me creo ya cualquier cosa”.