La ayuda de los voluntarios, esencial en la emergencia

Decenas de personas colaboran para atender a los evacuados con alojamiento, comida, apoyo psicológico y asistencia sanitaria

Marta Herrero

Entre colchones, mantas y avituallamiento destacan los chalecos amarillos de los voluntarios. Son una pieza clave en la atención a los vecinos evacuados por los incendios.

“La gente te pide ayuda para todo”, resume uno de los voluntarios.

Su trabajo va mucho más allá de la logística. Buscan colchones para personas con problemas de espalda, consiguen almohadas cuando hacen falta y ofrecen apoyo emocional a quienes lo han perdido todo.

“Cada vez que necesitamos algo logísticamente, en cuanto a almohadas, que es algo que no es habitual, hacemos un llamamiento y en dos horas aquí tenemos prácticamente todo”, explica Juan Carlos Sánchez Mesón, alcalde de Arenas de San Pedro.

“Mucha logística que organizar y situaciones personales que tienes que tragarte para dentro porque no puedes mostrar realmente lo que sientes, porque bastante tienen ellos”, añade Ángel Rojo, jefe de la Policía Local de Arenas de San Pedro.

Mientras unos preparan café, otros organizan bocadillos o se encargan de entretener a los más pequeños. “Les ofreces, pero realmente se conforman con lo que haya. No piden nada extraño”, comenta una voluntaria. “Yo les entretengo, les hablo, me cuentan su vida”, explica otra.

También hay actividades para que los mayores recuperen cierta normalidad. “Por favor, señoras y señores, esta tarde, a las cinco de la tarde, tenemos gimnasia”, anuncia una de las personas afectadas.

La atención alcanza también a las mascotas. Una asociación de Arenas de San Pedro les proporciona comida, tiendas de campaña y atención veterinaria para que permanezcan junto a sus dueños. “Veterinarios... O sea, no les falta de nada a ninguno de ellos, y a nosotros tampoco”, agradece una evacuada.

Los voluntarios también ayudan a resolver problemas sanitarios, como la gestión de recetas médicas cuando no hay acceso a internet. “El mayor problema es hacer recetas porque en el centro de salud no tienen el programa, que es Medora, y no pueden ver qué toma la gente ni activar esas recetas que necesitan”, explica una voluntaria.

En una situación tan difícil, los voluntarios se han convertido en una nueva familia para quienes esperan poder regresar cuanto antes a sus hogares.