Para evitar la generación masiva de residuos, la sociedad debería primar la reparación de los electrodomésticos antes que sustituirlos tras una avería. Sin embargo, la escasez de talleres especializados y la dificultad para encontrar repuestos alimentan una dinámica de consumo dominada por el uso y tirado.
Un oficio sin relevo generacional
Honorio Rodríguez, gerente de SAT Center, lleva desde 1977 arreglando equipos electrónicos. Comenzó en la época de la televisión en blanco y negro y los radiocasetes, pasando por las radios de válvulas hasta la llegada de la televisión en color en 1982.
A punto de jubilarse y sin un relevo que continúe con su labor, Rodríguez vislumbra un panorama incierto para la profesión: "Lamentablemente nadie. Creo que esto ya se acabó", señala respecto al futuro del sector.
El reto de los recambios y la obsolescencia
La reparación de aparatos antiguos se ha convertido en un ejercicio de resistencia. A la falta de vocación generacional se suma la imposibilidad de conseguir piezas específicas que las propias marcas dejan de fabricar.
Ante esta situación, organizaciones de consumidores y colectivos ambientales reclaman garantizar el derecho a reparar a precios razonables para reducir el impacto medioambiental en un mercado donde los productos nacen con fecha de caducidad.