Los dulces del día de Todos los Santos, cada vez más caros

El precio de los buñuelos y los huesos de santo sube alrededor de un 3% respecto al año pasado por el encarecimiento de las materias primas y la energía

Henar Valerio

La tradición de Todos los Santos vuelve a llenar las pastelerías de clientes en busca de los dulces típicos de estas fechas. Los buñuelos y los huesos de santo siguen siendo los grandes protagonistas, aunque este año disfrutarlos cuesta un poco más. Pese a la subida de precios, muchos consumidores mantienen la costumbre de comprarlos.

Los buñuelos de crema se encuentran entre los más solicitados, aunque también hay quienes apuestan por otros rellenos, como la trufa o el pistacho. “Les compramos todos los años. Es lo típico”, explica una clienta. Y aunque algunos reconocen que los precios son elevados, consideran que merece la pena. “La calidad se paga”, señala otra compradora.

En general, estos dulces se han encarecido alrededor de un 3% respecto al año pasado. Una subida que los pasteleros atribuyen al aumento de sus gastos. “Sobre todo la materia prima sube, sube la electricidad, suben los costes, entonces al final a la fuerza tienes que subir el producto final”, explica José Antonio Villegas, chef pastelero.

Uno de los productos afectados son los huesos de santo, elaborados a partir de una masa de mazapán. Su ingrediente principal, la almendra, ha experimentado un incremento importante. “La almendra ahora mismo ha subido como un 8 o un 9%”, señala Villegas.

También suben los buñuelos, uno de los dulces más demandados durante esta festividad. Su precio alcanza los 37,50 euros el kilo, aproximadamente un euro más que el año pasado. En esa cantidad entran unos 45 buñuelos, aunque el precio puede variar según el relleno. Los de nata, por ejemplo, cuestan 38 euros el kilo.

El encarecimiento se nota especialmente en los obradores artesanos, como este de Tudela de Duero, donde los ingredientes y rellenos se elaboran de forma tradicional. Además, los pasteleros deben ajustar cuidadosamente la producción para evitar pérdidas, ya que las natas y las cremas artesanas son productos muy perecederos.

Un aumento de los costes que se traslada al mostrador, pero que, por el momento, no impide que los dulces de Todos los Santos sigan formando parte de la tradición.