La resistencia de la escuela rural: cuatro alumnos mantienen viva el aula de Cogeces de Íscar

Las familias defienden las ventajas de la educación personalizada en las aulas unitarias, mientras la falta de vivienda en alquiler amenaza la llegada de nuevos pobladores

Ana Martínez

La educación en el medio rural de Castilla y León afronta un nuevo curso marcado por el reto demográfico. En la provincia de Valladolid, la localidad de Cogeces de Íscar logra mantener en funcionamiento su colegio público gracias a la matriculación de cuatro alumnos: Katia, Elsa, Rocío y Daniel. La iniciativa forma parte de un mapa regional donde una treintena de centros escolares continúan operativos con plantillas inferiores a los cinco estudiantes para garantizar el derecho a la escolarización en sus propios municipios.

Las ventajas de la atención personalizada

Los progenitores de las familias escolarizadas destacan como elemento diferenciador la atención pedagógica casi individualizada que reciben los menores. Según explican los padres de los alumnos, la ratio reducida permite un seguimiento estrecho del aprendizaje y una comunicación fluida entre el cuerpo docente y los tutores. Asimismo, la convivencia en un mismo espacio de niños de diferentes edades potencia el aprendizaje colaborativo, permitiendo a los más pequeños asimilar contenidos avanzados antes de su paso a la educación secundaria.

Más allá del ámbito estrictamente académico, la permanencia de la actividad escolar resulta clave para la dinamización social de las pequeñas poblaciones. Representantes del vecindario señalan que la apertura del centro devuelve la vida a las calles y fija población infantil. Sin embargo, la continuidad de estas aulas se ve comprometida por factores estructurales que van más allá de las cifras de natalidad locales.

El obstáculo del mercado inmobiliario rural

Desde la administración local se advierte de que el principal freno para la llegada de nuevas familias con hijos reside en la escasez de oferta inmobiliaria. La alcaldía de la localidad ha señalado la reticencia de los propietarios a vender o alquilar inmuebles heredados, una barrera que imposibilita el asentamiento de nuevos residentes e incide directamente en el cierre de aulas, una situación que este curso afecta a 13 escuelas de la comunidad autonómica.